Hace un rato que te espero. Y Poco a poco, van surgiendo, tantas cosas.... A mis manos, en mis ojos, a mi pecho... y van naciendo. La inquietud de ser tu maga. No me importa, no me tardas. Te recreo en este tiempo. Tengo dentro tus palabras. Despertando mi mirada, algo nublada. De deseo, anticipado. La dicha de verte entrando. De imaginar que me esperas. Que me recreas a tus anchas. Habrá tiempo de encontrarnos, de inventarnos mil palabras. Sensaciones tan preciadas. Esperarán para verte. Serán los ojos del alma. que llegarán a los tuyos. Para que brille tu luz. Dará llama. A nuestros ojos. Y serán brasas las manos. Acariciando. Meciendo. Abriendo la piel al juego. A las miradas lasciva. Incendios somos y brasas. Complacientes o hechiceras. Hacemos surgir momentos. Divinos, llenos de magia. La divinidad se muestra. Tu luz interior me alcanza. Disfrutando los placeres. Mas sublimes. Salen alas. Ya te tengo entre mis manos. Preciado calor desatas. Y nos fundimos candentes. En metal que se diluye. Para llegar a ser aguas. Verternos en sendos ríos. Que nacen en las mañanas. En manantiales de luz, de palabras necesarias. Correremos paralelos. Cada uno su camino, haciendo profundo el cauce. Llenando lagos y charcas. En ocasiones torrentes, de aguas bravas. Nos juntaremos en mares. Seremos olas saladas.
jueves, 12 de noviembre de 2009
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